viernes, 10 de febrero de 2012

LOS PROBLEMAS DE LA MINERÍA





En los últimos meses se ha desatado un furor de ONG’s contra la minería, sin tener fundamentos ecológicos, científicos, ni tampoco éticos. El problema grave de las Organizaciones No Gubernamentales es que son entidades formadas en el Primer Mundo para lograr alguna forma de incidencia en el llamado “Tercer Mundo”.

Si siguiéramos el recorrido de actuación de estas instituciones veríamos que siempre su organización tiene radicación en EEUU, o en algún país europeo, pero nunca han tenido actuación en estos lugares, sino que sus desarrollos se han realizado, en un primer momento cuidando intereses económicos de grandes empresas, sobre la pesca de determinadas especies, por ejemplo, oponiéndose a la realizada por grandes pesqueros japoneses o chinos.

También protegían algunas especies en vía de extinción o se oponían a la caza furtiva para pieles. Pero nunca se opusieron al uso de glifosatos para el cultivo de granos u otras formas contaminantes.



Lo grave es que en esta ocasión, las ONG, apoyadas por la estructura de multimedios nacional, ha comenzado a operar en política, porque hasta hace un mes no les preocupaban la minería a cielo abierto. Cuando la “Corpo” comenzó a instrumentar su operación de prensa, estas instituciones comenzaron a preocuparse por el Famatina.

Se puede discutir racionalmente la necesidad de reenmarcar las condiciones en que se realiza la extracción minera a cielo abierto en nuestro país, pero no se puede hacer una oposición, con el simple e ingenuo argumento de que es contaminante, porque si es por eso, arrojar un papel metalizado de chocolate a la calle es un acto contaminante, moverse en un auto o colectivo mal afinado, es un acto contaminante, extraer los bosques naturales que se han quitado para sembrar soja, es un acto contaminante. Más de la mitad de los actos que hacemos en nuestra sociedad son contaminantes.



Por lo tanto y para finalizar, es importante que nos pongamos a reconsiderar el qué y el cómo es importante realizar los análisis para poner en la balanza costos y beneficios de lo que sabemos que contamina, haciendo un estudio de la verdadera incidencia de sus aspectos que alteren nocivamente el medioambiente con sus consecuencias a largo plazo, y un diagnóstico de los rendimientos a largo plazo que se obtendrán de cada actividad, buscando las metodologías más pertinentes.

Con esto podremos dejar de lado operaciones periodísticas que alteran a poblaciones enteras muchas veces sin motivos, y otras veces con una presencia tardía por parte de las ONG y los medios principales.

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